

Jesús cura a un paralítico
Había un hombre que no podía caminar. Ni siquiera podía levantarse.
—Cómo me gustaría poder ser como vosotros —decía a sus amigos.
El hombre no podía caminar, pero tenía cuatro buenos amigos que le ayudaban. Un día, sus amigos tuvieron una gran idea.
Te llevaremos ante Jesús —dijeron—. Él te curará.
Así pues, cogieron al hombre en su litera y lo llevaron a la casa donde estaba Jesús.
Pero había tanta gente junto a la puerta que no se pudieron acercar.
—Probemos por las escaleras —propuso uno de los amigos.
Las escaleras estaban en la parte exterior de la casa. Así que subieron por las escaleras…, arriba, arriba…
¡Y llegaron al tejado! La casa tenía un tejado plano, hecho con barro seco y palos.
Cuando llegaron allí, los amigos ¡empezaron a excavar! Excavaron más y más a través del tejado. Y de este modo hicieron un gran agujero. Después bajaron al hombre en su litera, hasta que llegó abajo…
¡Justo al lado de Jesús!
Jesús miró al hombre. Y éste miraba hacia arriba, donde estaban sus cuatro buenos amigos, y sonreía.
—Queréis que yo lo cure —les dijo Jesús— y así lo haré. Voy a curarlo.
Después dijo al hombre:
—Cualquier cosa mala que hayas hecho te es perdonada. Ahora, levántate. Coge la litera. ¡Puedes marcharte a casa!
¡Y eso hizo!
